ESPECIAL BROADWAY: “Frozen” y “Mean Girls”

En marzo de 2018 se estrenaron, con diferencias de días, dos musicales que supieron ser éxito a lo largo del año. Se puede decir que son distintos, pero también parecidos. Hablamos de “Frozen” y “Mean Girls”.

Frozen está basado en la famosa película infantil de Disney, de hecho la producción está cargo de Disney. Cuenta la historia de dos hermanas, que tras quedar huérfanas y sumado al poder de congelar todo con sus manos de una de ellas, se ven sumergidas en años de soledad y tristeza. Hasta que llega el día de la coronación de la mayor, Elsa, y al no poder contener sus emociones, congela todo el reino.  Disney presenta diferentes puestas de esta historia en sus parques, cruceros y espectáculos, pero en el 2018, fue la primera vez que Frozen llegó a Broadway. Y es sin dudas, el hit de la temporada. Cada noche, el público colma el teatro St. James para ver a Caissie Levy y Patti Murin convertirse en Elsa y Ana, respectivamente. La puesta es espectacular desde el comienzo; las actuaciones de las pequeñas que interpretan las versiones infantiles de Elsa y Ana, son maravillosas; el ritmo del musical no decae en ningún momento, entretiene todo el tiempo. Las canciones, las actuaciones y el guión se complementan a la perfección para brindar una historia de fantasía pero sin dejar de emocionar. Sobre todo hacia el final. Un gran punto a favor que tiene este musical son los efectos y las formas que encontraron para contar todo lo que sucede en la película. Sin dudas, el numero previo al entreacto donde Elsa canta “Let it go” es el punto más alto. Confluyen una actuación y voz maravillosa; efectos visuales espectaculares y una de las canciones más populares de los últimos tiempos de la factoría Disney.  El final, emociona y sorprende, nuevamente, por las actuaciones, los efectos y la dirección coreográfica.

En Broadway, con niños, o sin ellos, Frozen se convirtió en un nuevo must. Tanto es así que The Lion King, otro exitoso musical de Disney, bromea en escena sobre los espectadores que Frozen le está quitando.

El elenco de Frozen en el programa de TV “The View”

Ahora es el turno de Mean Girls. Basado en la película escrita por Tina Fey en el año 2004, el musical fue adaptado por la mismísima  Fey en el 2017, con música de Jeff Richmon, letras de Nell Benjamin y con la dirección de Casey Nicholaw. Cuenta la historia de Cady Heron, una adolescente que se muda de África a Estados Unidos y deja la educación en casa para asistir al colegio secundario y conocer a sus nuevos compañeros; Cady nunca pensó que ir al colegio podía ser peor que convivir con animales salvajes.

Si vemos la película antes de ir a ver el musical, éste no defrauda. La historia se mantiene, hay contenido nuevo, agregado especialmente por Fey, y el humor y la reflexión no cesan en las dos horas y media de duración. El diseño escenográfico es lo  primero que nos dice que vamos a ver un musical pensado en la actualidad. Desde el guión, la escenografía, el diseño de luces, y el ritmo, parece estar perfectamente diseñado para un público joven, que necesita que las acciones transcurran de manera veloz y dinámica.  El elenco, encabezado por Erika Henningsen (Cady Heron) y Taylor Louderman (Regina George), es joven y muy talentoso. Cada protagonista tiene su momento, su canción para entregar todo en el escenario. Y la energía adolescente copa el escenario en cada coreografía grupal.

Así como se destacan el libro, la escenografía y elenco, hay que mencionar que las canciones, no son de lo más excelente que haya en Broadway por estos días. Todas correctas y con bellas melodías,  pero ninguna se destaca o queda “sonando” en la cabeza del público.

Mean Girls resulta una propuesta muy atractiva para un público de entre 12 y 50 años, que pueda captar el humor de Fey sin dejar de observar el mensaje de la historia, contrario a la rivalidad entre mujeres, la violencia y la verborragia y a favor de la aceptación y convivencia entre los adolescentes y el ser como cada uno quiera ser. Un musical fresco, con mucho humor, que entretiene e invita a reflexionar.

Al comienzo, dijimos que ambos musicales son diferentes pero parecidos. Y si, cada uno apunta a dejar un mensaje diferente y plantea distintas herramientas desde lo visual y coreográfico; pero los dos  cuentan historias con mujeres protagonistas y  la puesta final resulta dinámica, moderna y actualizada a los días que corren, diferente de otras propuestas un poco oxidadas dentro de la cartelera Neoyorkina.

 

 

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