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FUNDACIÓN CASA RAFAEL CUMPLE 16 AÑOS Y HABLAMOS CON LA PRESIDENTA PARA CONOCER SU TRABAJO

Fundación Casa Rafael es una organización sin fines de lucro que busca proponer espacios de talleres de arte a niños que viven en condiciones precarias y de bajos recursos, para que puedan poner en práctica su creatividad y aprender a confiar en sí mismos a través de la filosofía de “enseñar por el arte”. La fundación, que cumplió 16 años el dos de febrero, cuenta con clases de pintura, música, cine, guión, letras, rap, dictadas por profesionales del área y del trabajo social.

Los chicos que crecen en ambientes de riesgo tienden a tener baja autoestima y a sentir que no son capaces de lograr grandes cosas, sobretodo por la mirada generalizada que se tiene sobre ellos como personas peligrosas. Por ello, dieciséis años atrás Christine Pintat decidió crear un espacio en el barrio de la Boca donde se incentive a estos chicos a crear, expresarse, trabajar en equipo y que además se les brinde asistencia psicológica para que poco a poco vayan descubriendo sus capacidades. 

Christine Pintat llegó a la Argentina en el 2005, es francesa, Licenciada en Letras, fue Subsecretaria General de la Unión Interparlamentaria Mundial en Suiza enfocada en el ámbito de Derechos Humanos, y decidió asentarse en Buenos Aires persiguiendo el amor y con la idea de hacer algo enfocado en niños y arte. En el 2017 fue nombrada Personalidad destacada en DDHH por iniciativa de la Legislatura Porteña. Además sacó el libro Soñar en La Boca, literatura espontánea.

Hoy Casa Rafael ha trabajado con unos 3000 niñas, niños y adolescentes de 4 a 18 años en los que se ha notado un impacto positivo en su autoestima, mejoras en la capacidad de vincularse con los demás y en su comportamiento. Por otro lado, muchas de las obras creadas por estos chicos son expuestas en la Usina del Arte.

Hablamos con Pintat para conocer sobre las actividades de la fundación, altos y bajos y un poco sobre la adaptación en la pandemia.

NC —¿Cómo tomaste la decisión de formar una organización en la Argentina?

Vine con la idea de hacer algo. Me jubilé anticipadamente con la idea de hacer algo distinto y con la idea de hacer algo relacionado a niños, niños en situaciones difíciles digamos. No tenía todavía el camino diseñado, tenía ideas y sabía que tenía que estar vinculado al arte porque pienso que el arte es un camino ideal como para que un chico, cualquier sea sus condiciones, emocionales, sociales, etc, descubra sus recursos creativos. El arte te permite explorar de manera bastante libre, te puede abrir puertas hacia ti mismo y hacia tu propia forma de inteligencia, tu modo de sentir el mundo, de expresarlo, de vincularte. Entonces el arte siempre me pareció el camino, y aquí en la Argentina descubrí el Instituto Vocacional por el Arte, yo en este momento no conocía tanto la “educación por el arte”, y es como que encontré aquí justo lo que intuitivamente buscaba. Entonces me interesé y me capacité. También estuve explorando bastante lo que se hace en distintos espacios para la forma de acompañar a los chicos y no me gustaba, por ejemplo, una modalidad autoritaria y vertical, me interesaba trabajar más de forma horizontal, es decir, en equipo. Entonces empecé a buscar a gente que tuviera un poco esos enfoques y me encontré con bastantes profesionales de la educación por el arte, del trabajo social y ahí empezamos a armar un equipo. El enfoque preciso de Casa Rafael se fue gestando mirando lo que pasaba, lo que no basaba, lo que nos gustaba y lo que no gustaba como equipo y experimentando. Al final fue mucho mejor ir a un espacio ya existente y ahí tratar de aportar algo, así vimos que podíamos encontrar respuestas con la forma de trabajar con el arte, que no eran necesariamente los convencionales. 

Fuente: HelpArgentina

NC — Hay actividades muy diferentes en su organización, como clases de guión, cortos, espacios de rap. ¿Cómo se les ocurrió?

Es que los chicos tienen tantos recursos, es impresionante. Abrí la puerta y ahí te vienen con siete mil propuestas, son geniales. La actividades están propuestas por los profesores y también porque los chicos vienen con sus ideas y ahí se va creando un espacio. Porque la cuestión no es tanto que el profesor tiene que decir “vamos a hacer esto”, no, la cuestión es dialogar con el chico, ofrecerle como docente herramientas, acompañamientos, compresión, pero guiarlo para que pueda descubrir su propio recurso, eso es lo importante. Porque en definitiva lo que está en juego es esto, como el chico puede expresar su propia inteligencia, su propia creatividad, usando al profesor como un recurso, y no el profesor imponiendo que es lo que vos tenés que aprender. Lo importante es que descubran que tienen respuestas y que no se basa en la meritocracia, o sea, si lo haces bien o no lo haces bien, eso te merece un diez o te merece un cinco, nono, ahí vale todo lo que aparece y no importa, no hay comparación con el otro, se puede también trabajar en equipo, se puede consolidar el trabajo de uno con el trabajo del otro, también se promueve la cooperación entre ellos.

Fuente: mixcloud.com

NC —¿Cómo ven ustedes que afecta a los niños vivir en situaciones precarias o de bajos recursos?

Muchas veces se confunde, en la cabeza de los chicos, que vivir en un ámbito de riesgo, de pocos recursos, quiere decir “yo no tengo recursos”. Los ven como chicos peligrosos y no como chicos en peligro, es un horror. Entonces ellos tienen que defender su identidad frente a un mundo que no los entiende, que muchas veces no los interpreta como seres creativos, seres que pueden ser mañana los constructores de una sociedad a la que pertenecen. Entonces la cuestión es que ellos puedan sentir que sí tienen capacidades, que tienen opciones a los que pueden estar abiertos como cualquier otra persona, por eso cuando nosotros hacemos los talleres tratamos de dar los mismos recursos, el mismo nivel de calidad educativo que podría encontrar un chico en un barrio cerrado. Si hay una cámara, tiene que ser una buena cámara, si hay un profesor, tiene que ser un profesor de cine o de música que tiene la capacidad o la experiencia y sobretodo la actitud, la actitud de receptividad y de cariño, porque lo que está en juego, frente a un chico que no tiene autoestima, es generar un proceso de confianza. Que el chico sienta que se beneficia de la confianza de los adultos y eso le permite consolidar la confianza en sí mismo. “Vos sos un nadie” “Mañana no tenés futuro”. Hay como una cosa recibida socialmente.

“Los ven como chicos peligrosos y no como chicos en peligro. Entonces ellos tienen que defender su identidad frente a un mundo que no los entiende, que muchas veces no los interpreta como seres creativos, seres que pueden ser mañana los constructores de una sociedad”

Christine Pintat

NC —¿Cómo ha impactado de manera positiva a los niños estas actividades?

Vemos bastantes cambios, los vemos en el día día. Si bien son cambios microscópicos pero que son fundamentales. El resultado es que el eje del chico está cambiando de alguna manera y comienza a confiar en sí mismo y a expresarse libremente, eso ya de por sí es gran cosa. Después la forma en que se vinculan entre ellos también es importante. Por otro lado buscamos que los chicos logren terminar sus estudios porque muchos se quedan en el camino. Es muy importante, Casa Rafael no es el sustituto de la escuela, es el complemento, es una forma diferente pero esencial, creo yo, de acercarse a los recursos del chico. Hay chicos que ya están en la universidad, haciendo su carrera, como otros que no y que se perdieron en el camino, hay de todo. Ahorita por ejemplo tenemos un grupo de jóvenes que trabajan en Casa Rafael, que son chicos que aportan muchísimo y que antes eran alumnos digamos, integrantes que venían a tomar clases.

NC —¿Hay voluntariado?

Muy poco. El voluntariado está buenísimo porque hay gente muy valiosa, pero el voluntariado no te puede asegurar una gran continuidad. Mientras lo que es fundamental para que los chicos hagan el proceso es la confianza, y la confianza se construye en el tiempo. Por otro lado, es un trabajo complejo el nuestro, y creo que todo trabajo merece también salario porque son gente formada la que tenemos que tener, con experiencia, entonces tener una persona por tres meses no te ayuda mucho en realidad. Hay voluntarios muy buenos eh, y es muy lindo, pero en un contexto como el nuestro es complicado. Sobretodo porque los niños se encariñan y después los traicionan, vienen tres meses y después se van o capaz que se desaparecen y no saludan ni siquiera, es complejo. Entonces los chicos tienen el duelo.

NC —¿Cómo hacen para financiarse?

Uff esto es un esfuerzo que ni te cuento. Buscamos. Buscamos por todos lados, buscamos en lo nacional, internacional y las empresas. Tenemos que contar cada vez más con las empresas, con la responsabilidad social empresaria y otras fundaciones aquí y afuera, y fondos propios que también hacemos.

NC —¿Cómo han hecho para adaptarse a la pandemia?

Bueno tuvimos que reorganizar desde cero, cuando a mitad de marzo se tuvo que suspender toda la actividad presencial nosotros estábamos en plena actividad y con un equipo de casi 30 personas. Entonces dijimos bueno, lo encaramos de otra forma. Tuvimos dos ejes grandes; el trabajo artístico y lo psicosocial. En lo artístico estuvimos creando propuestas en forma de vídeos que enviamos vía whatsapp a los chicos, y también tuvimos videos transversales de distintas actividades, por ejemplo, tomamos una temática e inventamos una Expedición Virtual por la Argentina y entonces cada espacio estuvo acercando a una región del país. Hicimos viajar a los chicos así. Además creamos un blog que se llama Explorar el Universo del Arte que se puede ver en la página web donde reunimos distintos vídeos que se crearon. Con todas las dificultades claro, algunos chicos tienen problemas de conexión, no todos pudieron ser alcanzados, esta es la realidad triste y no pudimos compensar en esto. 

La otra parte es el trabajo psicosocial, la gente vivió cosas muy difíciles, muchos están encerrados en conventillos en la Boca en situaciones de mucha dificultad y mucho riesgo. No ha sido fácil, y muchos han perdido la posibilidad de adquirir fondos como para comprar comida. Entonces hubo mucho seguimiento de parte nuestro, muchos chicos no tenían los materiales para atender las actividades de la escuela. Entonces regularmente nosotros estuvimos en contacto, nuestro equipo psicosocial con las familias que necesitaban una cosa o la otra, y después regularmente dimos material escolar, material de taller, comida y donaciones de otro tipo. Pedimos zapatillas a una empresa que se llama Etnies y pudimos entregarlas a los chicos. También pudimos dar regalitos para los días festivos como El Día del Niño, la Navidad, o sea, buscamos estar cerca, y lo lindo fue que de alguna manera se consolido bastante el vinculo con las familias a través de este trabajo.

NC —¿Qué te deja este trabajo, qué te hace sentir?

Es una pregunta compleja, muchas cosas. Mucha confianza en el ser humano primero. Mucha confianza en el potencial de los chicos y lo que te enseñan, como te obligan a estar frente a ellos tan verdadero como puedas ser, cosa que no siempre se puede, pero los chicos te obligan a ser derechos, te delatan, te ponen en eje de alguna manera. Nos enseñan muchísimo. También mucha tristeza de ver que es difícil para ellos salir, aunque tengan toda la capacidad, hay un peso social enorme sobre ellos, eso es terriblemente feo, pensar que chicos muy valiosos, con un potencial increíble por distintas razones no pueden salir del poso. Eso me da mucha tristeza porque es un desperdicio social, económico, humano muy grande para un país y no se pone bastante atención en eso. Entonces es mucho lo que se aprende, primero todo lo que se hace tiene que ser un trabajo de equipo, uno no va a ningún lugar sino aprendes a trabajar en equipo, es un aprendizaje cotidiano. Y después saber que esto que hacemos es una gotita perdida en un mar de problemas. 

En 16 años pasaron muchas cosas, de todo. De las tristes y de las fabulosas. Y curiosamente el año 2020 que fue tan duro para todos, tan exigido, tan arisco, también ha sido un año de extraordinaria reubicación para el equipo, de trabajo, de contactos, de creatividad y hoy queremos todos buscar la vuelta y continuar. Tarde o temprano vamos a poder volver a las actividades presenciales y sino le buscamos la vuelta. Será posible, no será posible, obviamente respetando las normas que impone el gobierno y nos fijamos también en lo que se aplica para las escuelas para no desubicar a los chicos. Yo pienso que no hay que perder de vista que la dificultad de los desafíos te obligan a crear, a pensar en lo positivo, sino qué hacés en la vida.

Página web de la fundación para concoer más información: https://www.casarafael.org.ar

Fuente: Facebook Fundación Casa Rafael. Trabajos de los chicos.
Fuente: Facebook Fundación Casa Rafael
Fuente: Facebook Fundación Casa Rafael
Fuente: Facebook Fundación Casa Rafael

Mari Carvajal Durán Ver todo

Colaboradora Periodística

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